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Conacyt no tolera la crítica y destituye a Antonio Lazcano

Antonio Lazcano. Foto de la Universidad de Guadalajara

El científico, miembro del Colegio Nacional, ha señalado una deficiente gestión de María Elena Ávarez Buylla, quien respondió con un texto en Science y con la aparente represalia

Por: Sergio Hernández Márquez (@sergio2hm). Foto principal de Antonio Lazcano difundida por la Universidad de Guadalajara

21 de septiembre de 2019.- A quienes dirigen el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) no les agradan las voces críticas.

El Doctor Antonio Lazcano-Araujo, miembro del Colegio Nacional, un científico de excelencia en biología evolutiva, integrante de la Comisión Dictaminadora del Área II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), sufrió las consecuencias.

En varias ocasiones a lo largo del año el doctor Lazcano-Araujo ha hecho críticas a las que considera como deficiencias de la política científica de la actual administración federal y a la gestión de María Elena Álvarez Buylla al frente de Conacyt.

La funcionaria emprendió este jueves su respuesta: un artículo en la revista Science explicando los nuevos rumbos de la ciencia en México y la difusión del mismo a través de las redes sociales de Conacyt señalando las que consideró como “imprecisiones” del doctor Lazcano.

Lo anterior hubiera quedado en algo anecdótico pero el viernes vino un acto de autoridad inesperado: la destitución del doctor Lazcano como integrante de la Comisión Dictaminadora del Sistema Nacional de Investigadores, con el pretexto de que tenía inasistencias a las sesiones.

Diferencias

En la nueva administración de Conacyt el doctor Antonio Lazcano-Araujo se ha convertido en un dolor de cabeza. Uno de sus recientes desencuentros ha sido con Mario de Leo, Director del Sistema Nacional de Investigadores y Vocaciones Científicas.

El 22 de agosto de 2019 discutieron en una reunión de las Comisiones Dictaminadoras del SNI. Mario de Leo lanzó mensajes en redes sociales.

La respuesta de Lazcano fue implacable, con una dura carta en la que pedía al funcionario que considerara la posibilidad de renunciar debido a su perfil no adecuado para el puesto.

“…es evidente para muchos que su experiencia en la investigación científica es extraordinariamente limitada. Como usted bien sabe, muchos hemos criticado abiertamente y sin tapujos que alguien como usted, que nunca ha dirigido tesis de posgrado, que apenas si ha participado en proyectos de investigación, que posee un conocimiento superficial de los mecanismos de evaluación del trabajo académico, y que nunca ha pertenecido al SNI, sea dirija ahora el Sistema Nacional de Investigadores”.

“Estas limitaciones quedaron reflejadas, por ejemplo, en las discusiones que tivo en días pasados con los miembros de las Comisiones Dictaminadoras de las Áreas IIy V, en donde sus intervenciones fuera de lugar estuvieron a punto de violentar el reglamento del SNI”.

“Dado lo anterior, y en forma pública y abierta, me pregunto si usted ha considerado la conveniencia de dejar el cargo de Director del SNI y concentrarse del todo en la difusión de la ciencia”.

Carta de Antonio Lazcano a Mario de Leo
Carta de Antonio Lazcano a Mario de Leo

  

El mayor pecado

Fue el 26 de julio que la revista Science publicó un artículo de opinión del Dr. Lazcano que el autor tituló: “Quo Vadis, Mexican Science?” donde hizo una serie de reflexiones que calaron hondo en la nueva administración de Conacyt.

“La semana pasada, mis colegas y yo fuimos al Palacio Nacional en la Ciudad de México para presentar una petición firmada por más de 11,000 investigadores en protesta por el desmantelamiento de la ciencia por parte del gobierno. Hace un año, México eligió a Andrés Manuel López Obrador como su nuevo presidente. Muchos investigadores votaron por él, atraídos por una promesa de campaña para acabar con la corrupción y la violencia y promover la ciencia y la educación”, dice el artículo.

“Lamentablemente, sus acciones han empeorado las cosas para la ciencia. Esto no puede continuar. Abordar la pobreza y la corrupción no se opone a la inversión social y económica en ciencia y tecnología”.

Cuestiona además el desmantelamiento presupuestal y el deterioro que se viene en la investigación científica en el país.

“Hace dos meses, López Obrador firmó un memorando para reducir los fondos para todos los centros de investigación apoyados por CONACYT en un 30 a 50%. El presupuesto general de CONACYT se redujo en un 12%. Por lo tanto, la investigación básica y aplicada en todas las disciplinas, desde física, electrónica y energía hasta ecología, geología y enfermedades, está lista para deteriorarse rápidamente. Los salarios de los investigadores han sido reducidos y el seguro médico ha terminado, y aquellos con puestos no permanentes han sido despedidos. Algunos IPC ahora carecen de recursos para pagar las facturas de agua y electricidad”.

Agrega el artículo que esta rápida desintegración de la empresa científica se promociona como una estabilidad financiera para el gobierno y ayuda a los pobres.

“Sin embargo, estas medidas se traducirán en una serie de amenazas, desde una mayor inseguridad alimentaria hasta una seguridad nacional comprometida. Por ejemplo, los recortes afectarán el monitoreo de la actividad sísmica, la vigilancia de epidemias y la investigación de la biodiversidad. Además, en un movimiento sin precedentes, Elena Álvarez-Buylla, la nueva directora de CONACYT, intentó suprimir los comités de revisión por pares y las juntas asesoras tratando de cambiar la ley de ciencia y tecnología de manera que le diera el control directo de los principales institutos de investigación. Este es un asalto directo a la libertad académica…”

“La inclinación del presidente por desacreditar a la comunidad académica está avivando rápidamente una peligrosa atmósfera anti-intelectual. La pregunta de “¿Quo vadis, ciencia mexicana?” Debe ser respondida por todos los ciudadanos de México que quieran rescatar a su país de la descomposición”.

Antonio Lazcano durante una conferencia en el año 2015 en la Universidad de Guadalajara. Foto: UdeG
Antonio Lazcano durante una conferencia en el año 2015 en la Universidad de Guadalajara. Foto: UdeG

La respuesta

Tuvieron que pasar dos meses para conocer la respuesta de Conacyt a los cuestionamientos de Antonio Lazcano. Fue este jueves 19 de septiembre cuando Elena Álvarez-Buylla, titular del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología dio a conocer su respuesta a través de twitter, colocando capturas de pantalla de un impreso que firma en la misma revista Science que lleva como título “Una nueva agenda científica para México”.

“Lazcano expresó su preocupación por los recortes al presupuesto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y cuestionó mi liderazgo de la organización. Los datos resumidos aquí deberían disipar las preocupaciones…En México, el presupuesto total para ciencia, tecnología e innovación (ITS) en 2019 (77 mil 300 millones) fue el más alto en 7 años. A pesar del recorte de 2 mil 400 millones  en la financiación de CONACYT en 2019.

“Durante años anteriores, hubo apoyo limitado o nulo para la ciencia básica, y muchas propuestas de alta calidad quedaron sin financiamiento. En 2019, se asignaron mil 600 millones de pesos para ser transferidos a financiar proyectos de ciencias básicas de alta calificación revisados ​​por pares. Recientemente se anunciaron convocatorias de nuevos enfoques de desarrollo tecnológico e innovación. Además, pronto se publicarán proyectos interdisciplinarios orientados hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas; abordan desafíos apremiantes como la leucemia linfoblástica aguda, la causa más común de mortalidad en niños mexicanos”.

Elena Álvarez Conacyt
Elena Álvarez Conacyt

Agrega Elena Álvarez-Buylla que el CONACYT asignó 5 mil 650 millones de pesos para apoyar a los 27 centros públicos de investigación de México en 2019.

“Al optimizar el uso de dichos recursos públicos, estamos comprometidos para mejorar las condiciones en estos centros de investigación. Además, todos los científicos mexicanos están protegidos por el sistema de seguro social de salud, y su seguro de salud privado se ha mantenido en las universidades públicas”.

“A Lazcano le preocupa que nuestros cambios puedan “extinguir las colaboraciones internacionales … y alimentar una fuga de cerebros”. Sin embargo, todos los estudiantes y científicos pueden continuar viajando para alcanzar objetivos científicos y educativos como de costumbre. Además, CONACYT ha asignado más de 10 mil millones de pesos (41% del presupuesto total) para financiar becas nuevas y en curso para estudiantes mexicanos de posgrado e investigadores de posgrado en programas nacionales e internacionales y continuar apoyando a graduados y postgraduados internacionales para estudiar en México”.

Agrega que 1.11 mil millones de pesos se han dirigido a apoyar a los primeros científicos de carrera, y que el Sistema Nacional de Investigadores, administrado por CONACYT, complementa el salario de más de 30,000 collages en todos los niveles de desarrollo profesional. “Este año, CONACYT ha aceptado más de 3000 miembros adicionales a través de procedimientos colegiados”.

“Como científico, nunca me habría atrevido a pedir restricciones o, lo que es peor, a excluir la revisión por pares o las decisiones colegiadas, como alega Lazcano. Por el contrario, proponemos mecanismos y regulaciones de evaluación más rigurosos. Estos se incluirán en el nuevo marco legal bajo discusión entre científicos, estudiantes, tecnólogos, empresarios y el público”.

“Lazcano afirma que me opongo a la “ciencia occidental hegemónica racional”. Orgullosamente capacitada en universidades mexicanas y estadounidenses, estoy convencida de la función fundamental de la investigación (occidental) para enfrentar los desafíos mundiales. Sin embargo, en algunos casos donde el desarrollo occidental se ha quedado corto, las culturas diversas y profundas en las raíces de nuestro país podrían proporcionar nuevos enfoques y valiosos conocimientos”.

Es evidente que además del texto en Science, vino la represalia a Antonio Lazcano a través del Conacyt.

Sergio Hernández

Periodista desde 1997. Inició en el diario Siglo 21. Trabajó en Mural del Grupo Reforma durante 10 años, de 1999 a 2009. Laboró para la Revista Magis del ITESO, La Jornada Jalisco, El Río, REDD+. Es editorialista de temas ambientales en Señal Informativa Lagos, de la UdeG. Premio Jalisco de Periodismo 2012.