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Las Áreas Naturales Protegidas y…Explotadas en México

Comunidad La Aduana en Sierra de Álamos. Foto tomada del sitio de noticias Quid

La minería está presente dentro de las Áreas Naturales Protegidas de México, una actividad que va en contra de los objetivos de las declaratorias hechas por los gobiernos estatales y federales

Por: Gina Chacón / Wildland networks
Foto principal: Comunidad La Aduana en Sierra de Álamos. Foto tomada del sitio de noticias Quid

31 de enero de 2020.- Para Pepe, habitante de Álamos, Sonora, la sobrevivencia del Área Natural Protegida Sierra de Álamos–Río Cuchujaqui está en riesgo. El hermoso paisaje que le rodea—y que alberga una amplia variedad de especies de flora y fauna, como ceibas, cedros, guacamayas verdes y algunos de los grandes felinos de México, como jaguares, pumas, gatos monteses, tigrillos y ocelotes— se encuentra en peligro. Su preocupación es real; en esta área de protección de flora y fauna compañías mineras llevan a cabo actividades de exploración y extracción de minerales que, entre otros impactos, producen residuos tóxicos que dañan el ambiente.

En noviembre de 2018, la empresa canadiense Minarum comunicó el descubrimiento de ‘Alesandra’, una veta de oro en una mina que se ubica dentro del polígono de la también llamada ‘Reserva de Álamos’. Para su explotación se requiere ácido sulfúrico y otras sustancias altamente tóxicas que se absorben en los suelos y lesionan seriamente los ecosistemas. Minarium no es la única empresa que tiene a la Reserva de Álamos en la mira, en ese mismo año (2018) la compañía Bylsa Drilling inició exploraciones mineras dentro del polígono de ésta Área Natural Protegida (ANP).

La minería es una actividad económica de larga data en el estado de Sonora. Sin embargo, en los últimos años ésta se ha convertido en una amenaza latente para la conservación del patrimonio natural de los sonorenses y de toda la población mexicana. Pepe y otros vecinos de Álamos han atestiguado la forma en que la minería ha dañado el medio ambiente de la región. De hecho, algunas organizaciones civiles han denunciado que la apertura de caminos y la entrada de maquinaria pesada en la zona “protegida” están dañando severamente a las especies de flora y fauna, pues destruyen los suelos y la vegetación;[1] además, el uso de la maquinaria genera fuertes ruidos que ahuyentan a los animales silvestres. Los especialistas señalan que esta área protegida es de vital importancia en la captación de agua para consumo humano, por lo que la minería también pone en riesgo la salud de las personas que dependen de los cuerpos de agua cuenca abajo.

Sierra de Álamos

En noviembre de 2018, la empresa canadiense Minarum comunicó el descubrimiento de ‘Alesandra’, una veta de oro en una mina que se ubica dentro del polígono de la también llamada ‘Reserva de Álamos’. Para su explotación se requiere ácido sulfúrico y otras sustancias altamente tóxicas que se absorben en los suelos y lesionan seriamente los ecosistemas. Minarium no es la única empresa que tiene a la Reserva de Álamos en la mira, en ese mismo año (2018) la compañía Bylsa Drilling inició exploraciones mineras dentro del polígono de ésta Área Natural Protegida (ANP).

La minería es una actividad económica de larga data en el estado de Sonora. Sin embargo, en los últimos años ésta se ha convertido en una amenaza latente para la conservación del patrimonio natural de los sonorenses y de toda la población mexicana. Pepe y otros vecinos de Álamos han atestiguado la forma en que la minería ha dañado el medio ambiente de la región. De hecho,  algunas organizaciones civiles han denunciado que la apertura de caminos y la entrada de maquinaria pesada en la zona “protegida” están dañando severamente a las especies de flora y fauna, pues destruyen los suelos y la vegetación;[1] además, el uso de la maquinaria genera fuertes ruidos que ahuyentan a los animales silvestres. Los especialistas señalan que esta área protegida es de vital importancia en la captación de agua para consumo humano, por lo que la minería también pone en riesgo la salud de las personas que dependen de los cuerpos de agua cuenca abajo.

¿Por qué son necesarias las Áreas Naturales Protegidas?

Las ANP[2] son espacios de vital importancia, indispensables para el resguardo de la enorme biodiversidad y riqueza natural de nuestro país. Según la definición oficial, éstas son “porciones terrestres o acuáticas del territorio nacional representativas de los diversos ecosistemas, en donde el ambiente original no ha sido esencialmente alterado y producen beneficios ecológicos”.[3]

La creación de las ANP tiene como propósito conservar la biodiversidad, preservar los ecosistemas que la albergan y garantizar los servicios ambientales.[4] Estos últimos son los recursos y procesos que proporciona la naturaleza y que posibilitan la vida: la producción de oxígeno, el ciclo hidrológico, las mareas, los vientos, etc.

Entre las normas específicas que existen en México para garantizar el cuidado y manejo adecuados de las ANP se encuentran el Programa de Manejo de cada ANP, el Programa de Ordenamiento Ecológico[5] y la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA).[6] En estos instrumentos se establecen las actividades que pueden llevarse a cabo dentro de cada área protegida, pues se encuentran sujetas a regímenes especiales de protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías que allí se determinan.

Minería en las áreas protegidas: una contradictoria y absurda combinación

Como sucede en sierra de Álamos, en diversas áreas protegidas de México se llevan a cabo actividades de explotación de minerales—metálicos y no metálicos—que son autorizadas por las autoridades ambientales, pese a que en muchos casos se utilizan sustancias altamente tóxicas para su extracción.

Es un hecho: las actividades mineras en las ANP están amparadas por las leyes mexicanas. La Ley Minera establece la preponderancia de la extracción de minerales por encima de cualquier actividad productiva o uso de suelo. El artículo 6 de dicha ley dice, a la letra: “la exploración, explotación y beneficio de los minerales o sustancias son de utilidad pública[7]serán preferentes sobre cualquier otro uso o aprovechamiento del terreno, con sujeción a las condiciones que ésta establece”. La única excepción tiene que ver con las actividades de exploración y extracción del petróleo y otros  hidrocarburos. En este caso prevalece un interés económico por sobre el derecho humano a un ambiente sano.

De acuerdo con información oficial, existen decenas de concesiones y proyectos mineros activos dentro de ANP federales. Según cifras oficiales, al 2017, “dentro de las ANP se ha concesionado a la minería un total de 2.22 millones de hectáreas, que equivalen al 7.2% de su superficie terrestre a nivel nacional”.[8]  La Secretaría de Economía ha otorgado casi 60,000 hectáreas de concesiones mineras tan solo dentro de  las zonas núcleo de las ANPs federales. [9] Como lo explica el especialista Manuel Llano, las concesiones no son actividades de explotación que se estén llevando a cabo actualmente, pero deben considerarse como terrenos que cuentan con autorización para ser explorados y posteriormente explotados.

Ahora bien, en cuanto a los proyectos mineros, es decir, las minas que están activas, datos oficiales señalan que “73 de los principales proyectos mineros [catalogados así por el Servicio Geológico Mexicano] se localizan al interior de las Áreas Naturales Protegidas y en Humedales (Sitios Ramsar)”.

A esta información se suma la evidencia existente sobre los efectos dañinos de la minería en las ANP. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales cuenta con un registro de “sitios contaminados que se consideran como pasivos ambientales (Semarnat 2012), debido a la liberación de materiales o residuos peligrosos que no se remedió oportunamente para impedir la dispersión de contaminantes”. En este registro se contabilizan 84 sitios contaminados por actividades mineras, de estos sitios un total de 11 se ubican al interior de las ANP: El Vizcaíno, en Baja California Sur; Sierra Gorda, en Guanajuato; Mariposa Monarca, en Michoacán; Sierra de Huautla, en Morelos, y El Pinacate y el Gran Desierto de Altar, en Sonora.[10]

Minería en las ANP y las afectaciones de largo alcance

La explotación minera dentro de las ANP es en su mayoría de oro, plata y cobre. El proceso de extracción de estos metales requiere de enormes cantidades de agua y produce grandes volúmenes de sustancias tóxicas como cianuro, mercurio, cobre, plomo, arsénico[11] los cuales se filtran en el suelo y alteran de forma permanente el ambiente y el equilibrio ecológico.

Las consecuencias negativas que la minería puede tener en su comunidad preocupan por múltiples razones a los vecinos de Álamos; dichas preocupaciones se fundan sobre todo en los “accidentes” mineros que han padecido diversas comunidades en Sonora. Uno de ellos, considerado el mayor desastre socioambiental de la minería en México, ocurrió el 6 de agosto de 2014 cuando la presa de jales en la mina Buenavista del Cobre, en Cananea, derramó 40,000 metros cúbicos de sulfato de cobre, sustancia tóxica que se dispersó rápidamente sobre los ríos Bacanuchi y Sonora.[12]

Este derrame trajo consigo graves daños al ambiente y afectaciones directas a 22,000 personas que habitan en siete municipios del estado: Arizpe, Banamichi, Aconchi, Huépac, San Felipe, Baviácora y Ures. Allí se contaminaron las fuentes de agua y los suelos con metales pesados, lo cual perjudicó la salud de las personas y mermó la producción agrícola y ganadera de la cuenca del Río Sonora.[13]

A la fecha, dos investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México comprueban la presencia de contaminación residual—relacionada con el derrame provocado por la minera Grupo México en 2014—que permanece después de la aplicación de medidas de remediación.[14]

Sonora es el estado líder en producción minera en México; allí operan cuarenta minas de mediana y gran escala. Se trata del principal productor de cobre y de sus entrañas se extrae el 24% de oro del país. Además, según datos oficiales, existen diez minas ubicadas dentro de cuatro ANP y un Sitio Ramsar, de las que se extraen principalmente oro, plata y cobre.

Sonora proyectos dentro de ANP


Datos oficiales al 2017. Fuente: M. Llano “La actividad minera en las Áreas Naturales Protegidas” (2017), En: Las actividades extractivas en México: minería e hidrocarburos hacia el fin de sexenio. Anuario 2017. Fundar. México.

Los daños que provoca la minería también se manifiestan en el tejido social y en el bienestar de las comunidades. En Álamos, existe una confrontación entre aquellas personas que se oponen a la minería y quienes consideran que las actividades extractivas son una fuente de empleo y desarrollo.[15] Esta situación puede transformarse en un conflicto socioambiental, que enfrente a la población y derive en actos de intimidación y violencia. Pepe y otros miembros de su comunidad consideran necesaria la intervención de las autoridades para convocar a un diálogo entre la comunidad y las compañías mineras. En dicho diálogo tendrían que exponerse con claridad tanto el proceso de extracción de los minerales como los riesgos de estas actividades para la salud de las personas y para la conservación del medio ambiente y del área protegida, la cual provee un hogar y un refugio para la vida silvestre de la región.

Para Pepe la minería es un peligro para la protección de la naturaleza  “la perforación, la explotación de yacimientos, la extracción de metales y la exposición de residuos tóxicos en las tinajas o presas de jales dañan en mayor o menor grado la conservación de las ANP, la vida silvestre y el bienestar de las personas que habitamos cerca [de] las mineras”.

En septiembre de 2018 se presentaron en el Senado de la República dos iniciativas de ley que tienen como propósito prohibir las actividades mineras al interior de las ANP.[16] Ambas están en manos de las comisiones de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático, de los Estudios Legislativos Segunda y de la Comisión de Minería y Desarrollo Regional. A la fecha (noviembre de 2019) estas iniciativas están a la espera de un dictamen por parte de estas comisiones, las cuales deberán valorarlas a la luz del interés público, es decir, salvaguardar el patrimonio natural de toda la población mexicana.

En suma, estas iniciativas pueden contribuir a frenar el deterioro de las ANPs causado por la minería y las actividades que ésta conlleva y, establecer definitivamente una protección real en nuestros espacios naturales más importantes.

Agradecimientos a Nature and Culture International, Mexico Program

Fuentes y más información: 

[1] “Exploraciones mineras en Área Natural Protegida de Álamos dañan vegetación y fauna silvestre”. Proyecto Puente. 3 de marzo 2019.

[2] Las Áreas Naturales Protegidas (ANP) en México se dividen en las de carácter federal, estatal, municipal y las Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación. www.conanp.org.mx

[3] Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas,  CONANP, 2019. Ver: www.conanp.org.mx 

[4] Las ANP se crean mediante un decreto presidencial o través de la certificación de una área cuyos propietarios deciden destinar a la conservación. Para más información, consultar: www.conanp.gob.mx

[5] El Programa de Ordenamiento Ecológico tiene por objetivo definir un patrón de ocupación del territorio. Busca un balance entre las actividades productivas y la protección de los recursos naturales. Ver: https://www.gob.mx/semarnat/acciones-y-programas/ordenamiento-ecologico. Los programas de manejo (PM) establecen las características de las áreas, las actividades, las acciones, los lineamientos básicos para el manejo de las ANP y para promover el desarrollo sustentable y la preservación de las mismas,  CONANP, 2019.

[6] Esta ley, decretada en 1996, en el artículo 45 señala que el establecimiento de ANP tiene por objeto preservar los ambientes naturales representativos de las diferentes regiones biogreográficas, asegurar el equilibrio y la continuidad de procesos evolutivos y ecológicos; salvaguardar la diversidad genética de las especies silvestres; asegurar la conservación y aprovechamiento sustentable de los ecosistemas y la biodiversidad, y preservar las especies en peligro de extinción, amenazadas, endémicas y raras.

[7] “La utilidad pública facilita a los concesionarios el acceso a terrenos que pertenecen, por propiedad privada o social, a terceros, para la realización de actividades de exploración, extracción o beneficio minero. La utilidad pública puede justificar, a la luz de la Ley de expropiación, la enajenación de los terrenos pertenecientes a terceros a favor del concensionario minero”.  Para un análisis crítico sobre la Ley Minera, consultar: Francisco Cravioto, “La normatividad minera en México” (2019), Consejo Civil Mexicano para Silvicultura Sostenible, México.

[8] Llano, Op cit., pp. 25-26.

[9] Llano. M. “La actividad minera en las Áreas Naturales Protegidas” (2017), En las actividades extractivas en México: minería e hidrocarburos hacia el fin de sexenio. Anuario 2017. Págs. 19-31. Fundar, Centro de Análisis e Investigación. México. Disponible en: http://fundar.org.mx/anuario-2017-las-actividades-extractivas-en-mexico-mineria-e-hidrocarburos-hacia-el-fin-del-sexenio/

[10] Llano, Ibídem.

[11] “La extracción de oro, la plata y el cobre produce una mayor concentración de residuos tóxicos, además de los arriba mencionados, otros contaminantes que se encuentran más frecuentemente son: cadmio, selenio, zinc y níquel”…”Tanto los residuos rocosos como los que resultan en relaves, de no tratarse de manera adecuada, resultan ser altamente contaminantes para el medio ambiente”. Comisión Económica para la América Latina (CEPAL) 2014. Buenas prácticas que favorezcan una minería sustentable. Las problemáticas en torno a los pasivos ambientales mineros en Australia, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, México y Perú. Consultora: Miryam Saade Hazin. Págs. 9-10.

[12] Buena Vista del Cobre, en el municipio de Cananea, una de las minas de cobre más grandes del mundo. Más información en: https://agua.org.mx/tag/rio-sonora/

[13]Alejandra Aparicio y Pedro Hernández. 2017. “Gestión de riesgos y desastres socioambientales. El caso de la mina Buenavista del cobre de Cananea”. Investigaciones geográficas, (93). Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S046112017000200009

[14] El Diagnóstico Ambiental en la Cuenca del Río Sonora afectada por el derrame del represo Tinajas 1, de la mina Buenavista del Cobre, Cananea, Sonora desarrolla elementos suficientes para acreditar “el daño ambiental y el nexo causal entre las afectaciones al ecosistema y el derrame, y justifica un sistema de seguimiento que se debe implantar para medir a largo plazo la evolución del impacto ambiental ocasionado por el derrame.” Disponible en: http://www.fideicomisoriosonora.gob.mx/docs/Estudios%20y%20Proyectos/INFORME%20FINAL%20UNAM.pdf

Documento: Indicadores indirectos de contaminación residual en suelos y sedimentos de la cuenca del río Sonora, México”,  Disponible en: https://www.revistascca.unam.mx/rica/index.php/rica/article/view/RICA.2019.35.02.09/46833

[15] “Ejidatarios de Álamos exigen a Semarnat permisos para explotación minera” La Jornada, 20 de febrero 2019. Disponible: https://www.jornada.com.mx/2019/02/20/politica/014n2pol?partner=rss#

[16] Más información, consultar: http://comisiones.senado.gob.mx/ambiente/iniciativas.php

Redacción

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