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Los industriales de El Salto, dispuestos a cambiar

Vanesa Robles – PÚBLICO

Los empresarios del corredor industrial de El Salto están dispuestos a asumir su responsabilidad sobre la contaminación de la zona e incluso adecuarse al probable cambio de normas ambientales, afirmó ayer el vicepresidente de la Asociación de Industriales establecidos en ese municipio, Rubén Reséndiz.

Añadió que la solución del problema en la cuenca El Ahogado no ocurrirá de un día para otro e incluso los empresarios requieren plazos ante el posible endurecimiento de la legislación ambiental, pues necesitarían realizar inversiones cuantiosas en sus plantas productivas.

Según Rubén Reséndiz, los empresarios requieren la luz verde, que debe venir de las autoridades: “Hay quienes le quieren dar vuelta al asunto”, lamentó. ¿Quiénes? Recordó que sólo una mínima parte de las aguas domésticas —3 por ciento, según se dijo ayer— recibe tratamiento antes de ser arrojadas al río Santiago, y que existen en la región decenas de empresas clandestinas. Ambas situaciones deberían ser reguladas por la Comisión Nacional del Agua y la Comisión Estatal del Agua, dijo.

Si la solución de la contaminación del aire, agua y suelo del corredor industrial que comienza en Ocotlán va a ser seria, durará varios años y “tenemos que empezar ya”, señaló el representante de los industriales: “pero falta voluntad política y recursos para hacerlo”.

Las autoridades exigen, por ejemplo, la disposición adecuada de los residuos industriales peligrosos, pero por el momento sólo existe una tratadora de esos desechos en todo México, que está en Nuevo León, pues no han prosperado los intentos por establecer plantas más cerca, agregó el vocero de la Asociación de Industriales de El Salto (AISAC).

Muchas empresas deben enviar sus residuos allá y otras exportan su basura tóxica a otros países, pero eso ocurre en el mejor de los casos, pues se desconoce a dónde van a parar la mayoría de los desechos, ha reconocido la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Jalisco.

Grupos ambientalistas de El Salto y Juanacatlán lamentan que la zona no es sólo la cloaca de las aguas negras de la zona metropolitana de Guadalajara, sino también el basurero de toda la ciudad y el terreno donde se depositan sin control toneladas de residuos tóxicos de las empresas cercanas e incluso de otras entidades.

Redacción Verdebandera