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Golpe a la ciencia climática: Gobierno de Trump anuncia el desmantelamiento de la investigación atmosférica

El director de presupuesto de la Casa Blanca calificó al Centro Nacional de Investigación Atmosférica como una fuente de «alarmismo climático»

18 de diciembre de 2025.-En una maniobra que marca una ruptura histórica entre la política federal y la comunidad científica, el gobierno de Donald Trump ha confirmado su intención de disolver el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR, por sus siglas en inglés).

El anuncio fue realizado por Russ Vought, director de la Oficina de Administración y Presupuesto (OMB), quien a través de la red social X confirmó que la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) procederá a cerrar la instalación ubicada en Boulder, Colorado. Vought justificó la decisión alegando que el centro es «una de las mayores fuentes de alarmismo climático del país».

Si bien el funcionario aseguró que las actividades de «investigación meteorológica vital» serán reubicadas, el desmantelamiento del NCAR supone la eliminación del nodo central que ha coordinado la ciencia atmosférica estadounidense durante más de seis décadas.

Un gigante nacido de la Guerra Fría: El contexto histórico
Para entender la gravedad del anuncio, es necesario remontarse a 1960. El NCAR no nació como una oficina burocrática, sino como una respuesta estratégica de Estados Unidos en plena carrera científica de la Guerra Fría.

Fundado bajo el auspicio de la Fundación Nacional de Ciencias, el objetivo era crear una entidad que pudiera albergar recursos que ninguna universidad podía costear por sí sola: aviones de investigación de gran altitud, radares avanzados y, posteriormente, supercomputadoras masivas.

Su sede, el Laboratorio Mesa, diseñado por el renombrado arquitecto I.M. Pei e inaugurado en 1967, se convirtió en un ícono mundial. Durante 65 años, el NCAR ha funcionado bajo un modelo único: es financiado con fondos federales, pero gestionado por la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica (UCAR), un consorcio de más de 120 colegios y universidades de América del Norte. Este modelo permitió una independencia académica que hoy está en jaque.

Más que «alarmismo»: Los productos científicos del NCAR
La etiqueta de «alarmismo» impuesta por la actual administración contrasta con las aplicaciones prácticas y críticas que el NCAR ha entregado a la sociedad global. Entre sus productos más importantes destacan:

El Modelo Comunitario del Sistema Terrestre (CESM): Es uno de los modelos climáticos más sofisticados del mundo. Permite a los científicos simular cómo interactúan la atmósfera, los océanos, la tierra y el hielo. Sin el CESM, la capacidad global para prever el comportamiento de huracanes a largo plazo o sequías extremas se vería severamente mermada.

Seguridad Aérea (Wind Shear): En las décadas de 1970 y 1980, el NCAR fue pionero en la investigación de la cizalladura del viento (cambios bruscos en la dirección del viento), una causa principal de accidentes aéreos. Su tecnología de detección, hoy estándar en aeropuertos, ha salvado miles de vidas.

Raging forest spring fires. Burning dry grass, reed along lake. Grass is burning in meadow. Ecological catastrophy. Fire and smoke destroy all life. Firefighters extinguish Big fire. Lot of smoke

Predicción de Incendios Forestales: El NCAR desarrolló modelos que predicen el comportamiento del fuego en tiempo real, herramientas que hoy utilizan los bomberos en el oeste de EE. UU. para combatir incendios cada vez más voraces.

Hidrología y Gestión del Agua: Sus modelos son fundamentales para que los gobiernos locales administren reservas de agua frente a patrones de lluvia cambiantes.

Un «apagón» de datos
La comunidad científica advierte que separar la «meteorología útil» de la «ciencia climática», como propone Vought, es científicamente inviable. El cierre del NCAR traería consecuencias inmediatas y profundas:

Pérdida de la Continuidad de Datos: La climatología depende de series de datos ininterrumpidas. Cerrar el NCAR y «trasladar» partes de él romperá la cadena de custodia de registros históricos, creando lagunas de información que harán más difícil distinguir entre variabilidad natural y cambio climático antropogénico.

Colapso de la Colaboración Internacional: El NCAR actúa como un centro neurálgico donde científicos de todo el mundo comparten hallazgos. Su disolución aislaría a la ciencia estadounidense, cediendo el liderazgo en la materia a instituciones europeas y asiáticas.

Fuga de Cerebros: El desmantelamiento forzará la salida de cientos de expertos en física atmosférica, química y modelado computacional, quienes probablemente migrarán al sector privado o al extranjero, descapitalizando al sector público de EE. UU. frente a futuras crisis ambientales.

Ceguera ante Futuros Desastres: Al eliminar la investigación sobre el calentamiento global, se pierde la capacidad de anticipación. La meteorología predice el tiempo de la próxima semana; el NCAR predecía las condiciones de habitabilidad de las próximas décadas.

El plan de Vought no es solo un recorte presupuestario; expertos lo califican como una «lobotomía» a la capacidad de Estados Unidos para entender el planeta en el que vive.

 

Redacción