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El COVID-19, una amenaza para los grandes simios

Photo credit: pierre.aden on Visual Hunt / CC BY-NC-SA

Tanto los humanos como los grandes simios son susceptibles a las enfermedades infecciosas, e introducir patógenos humanos en la gran población de simios podría provocar pérdidas catastróficas

Por: ONU Medio Ambiente / Photo credit: Pierre Aden on Visual Hunt

23 de abril de 2020.-Tanto la investigación sobre los grandes simios como el turismo han permitido a las personas aprender sobre chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes, y observarlos desde cerca.

El turismo alrededor de los grandes simios se ha convertido en una fuente importante de ingresos para los gobiernos y las comunidades, y una proporción significativa de este dinero se reinvierte en la protección de especies en peligro de extinción y sus hábitats naturales.

Sin embargo, esta cercanía puede convertirse en una amenaza para la conservación de las especies durante brotes de enfermedades infeccionas como el COVID-19, que es causada por el virus SARS CoV-2.

Johannes Refisch, coordinador del programa de las Naciones Unidas que dirige la Alianza para la Supervivencia de los Grandes Simios, explica por qué la prevención de enfermedades es crucial para la protección de estas especies y qué medidas específicas se están tomando.

En relación con los grandes simios, ¿por qué es preocupante el virus SARS CoV-2?

La posibilidad de infección es un riesgo de conservación. Todavía no sabemos si los grandes simios son susceptibles a este virus, pero sí sabemos que chimpancés silvestres fueron infectados con el coronavirus humano OC43 en Costa de Marfil, y que los grandes simios pueden infectarse con muchos otros patógenos respiratorios humanos.

Entre los humanos, el SARS CoV-2 es altamente infeccioso y puede sobrevivir en el medio ambiente durante unos días. Siendo este el caso, debemos suponer que los grandes simios son susceptibles y tenemos que evitar que se infecten.

¿Cuáles son las posibles consecuencias de la infección entre los grandes simios?

La supervivencia de los grandes simios ya está amenazada por la pérdida de hábitat, la caza ilegal y otras enfermedades. El ébola, por ejemplo, una fiebre hemorrágica que afecta tanto a los humanos como a los grandes simios, ha llevado a tasas de mortalidad de hasta 95% en gorilas y los cálculos indican que algunas de esas poblaciones afectadas necesitarán más de 130 años para recuperarse. La contracción del SARS-CoV-2 se sumaría a estos desafíos.

Además, habría pérdidas económicas y de medios de vida. El turismo alrededor de los grandes simios es una fuente importante de empleo, genera ingresos para los gobiernos nacionales y las comunidades locales, y produce los fondos necesarios para mantener las actividades de conservación.

También es importante tener en cuenta el riesgo de infección humana a través de los grandes simios. Debido a nuestra proximidad genética, los humanos pueden transmitir enfermedades a estos animales, pero también pueden contraer enfermedades de estos.

Nuevamente, el ébola ejemplifica un caso en el que los humanos y los grandes simios se vieron afectados. Existe evidencia de que cazadores contrajeron la enfermedad al consumir la carne infectada de gorilas que habían muerto a causa del ébola.

¿Qué se está haciendo para reducir estos riesgos?

En la actualidad, no existe una vacuna contra el COVID-19 y desarrollarla podría llevar meses y hasta años.

Mientras tanto, el Grupo/Sección especialista en primates y el Grupo especialista en salud de la fauna silvestre de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza han publicado una declaración conjunta en la cual recomendaron que “las visitas de grandes simios por parte de los humanos se reduzcan al mínimo necesario para garantizar el monitoreo de seguridad y salud” de los ejemplares. Los expertos enfatizaron que es crucial el estricto apego a las mejores prácticas de turismo y prevención de enfermedades.

Más allá de esto, los grupos propusieron la suspensión del turismo de grandes simios y la reducción de la investigación de campo, y pidieron mecanismos “para compensar la pérdida de ganancias y empleo del turismo” y apoyar la salud pública en las comunidades locales. Con este fin, a partir del 23 de marzo de 2020, la mayoría de los sitios de turismo de gorilas fueron cerrados.

A largo plazo, será fundamental comprender mejor la propagación de enfermedades entre animales y personas, ya que cada vez hay más pruebas de que la pérdida de hábitat y biodiversidad ha facilitado la propagación de enfermedades zoonóticas

Redacción

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