Verdebandera

El Ejército entró por talamontes a la ANP Sierra de Manantlán

Militares en un bosque. Foto ilustrativa

Van ya tres operativos en el presente año. Los delincuentes están tirando árboles dentro de la zona núcleo del Área Natural Protegida.

Por: Sergio Hernández (@sergio2hm)

16 de abril de 2020.- La Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, en Jalisco, está siendo talada por un grupo delincuencial que mete camiones y grúas incluso en las zonas núcleo, las más importantes y de mayor biodiversidad.

El problema de la tala clandestina, con antecedentes a lo largo del tiempo, se ha venido acentuando en los últimos dos años, de acuerdo a testimonios de habitantes de la región que relacionan directamente esta deforestación con el grupo delincuencial de tráfico de drogas que tiene el control de la zona, el Cártel Jalisco Nueva Generación.

El viernes 3 de abril, elementos del 102 Batallón de Infantería, con sede en Autlán, Jalisco, subieron a la sierra, entraron a la Reserva de la Biosfera y pudieron detener tres personas, de acuerdo a testimonios que fueron compartidos a Verdebandera.

Las autoridades aseguraron tres camiones y una grúa que utilizan los delincuentes para saquear el bosque, además de ganchos para mover los troncos.

La afectación cuantificada a partir de los tocones de arbolado de pino equivale a mil 844.6 metros cúbicos en volumen total árbol.

En los camiones había madera en rollo de pino, cuantificando 198 piezas que sumaban 78.49 metros cúbicos. También se localizó un patio de almacenamiento de madera en rollo, con 245 piezas de pino y un volumen de 105.02 metros cúbicos.

Imagen ilustrativa

No ha sido este el único operativo durante el 2020 en esta Reserva de la Biosfera de 139 mil hectáreas que comparten Jalisco y Colima.

La Guardia Nacional también ha ingresado en dos ocasiones en estos primeros meses del año para tratar de contener a los taladores, pero sin los resultados obtenidos ahora por el Ejército.

“Algo sucede que cuando hay grupos de seguridad que tienen un poco más de tiempo en la zona los operativos no son exitosos, no quiero pensar mal pero como que se da fuga de información”, comenta una persona vinculada a los operativos que por seguridad pidió mantener su nombre en el anonimato.

“Para que se ataque la delincuencia en esta zona tienen que venir grupos de seguridad que no tengan que ver con la región, que no tengan tiempo acá, o que la orden venga de muy arriba y manden nuevos elementos. El problema lo conocen las autoridades federales que están en Jalisco y también las autoridades estatales y no sabemos por qué no ha habido una respuesta gubernamental acorde a como actúa la delincuencia dentro de esta Área Natural Protegida”.

Dentro de la Reserva de la Biosfera también hay plantíos de droga pero nadie se atreve a hacer la denuncia: sería firmar una sentencia de muerte.

El que haya entrado el Ejército lo ven con buenos ojos quienes hacen actividades en la zona, pero el problema es que no se desmantela a fondo la estructura delincuencial que ahí opera; esto es, entran las autoridades, no hay presencia permanente y el problema sigue en cuanto se van.

La Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán tiene un decreto de protección federal a partir de 1987. Por su riqueza biológica e importancia mundial, en 1988 se incorporó también a la Red Internacional de Reservas del Programa del Hombre y la Biosfera (MAB) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Plata o plomo

La Sierra de Manantlán ha sido históricamente saqueada por su madera y minerales abundantes como es el hierro, situación que padecen directamente los indígenas nahuas de Ayotitlán, que tienen sus comunidades dentro de la Reserva.

Si bien han buscado fortalecer su figura como pueblo originario haciendo un legítimo esfuerzo por tener un manejo más sustentable de sus recursos naturales, la realidad los rebasa al tener que enfrentar a grandes empresas, como la Minera Peña Colorada, y a traficantes de droga, madera y minerales, como es el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Indígenas de Manantlán Ayotitlán. Foto: Marte Merlos
Indígenas de Manantlán Ayotitlán. Foto: Marte Merlos

Al igual que sucede en otros pueblos con recursos naturales del país, en Manantlán el cártel ha llegado a avisar del saqueo a las comunidades para que acepten ”a la buena”, recibiendo algo dinero por el saqueo, o se atienen a las consecuencias.

“Mientras las comunidades no se fortalezcan, no hagan frente a todo esto que está sucediendo en la sierra y en la Reserva van a continuar con los saqueos”, dice un trabajador de la zona que convive con estas comunidades y quien por temor pide que su nombre quede en anonimato.

“Aquí se necesita algo como lo que pasó en Cherán (Michoacán), que el pueblo no deje entrar a los que están saqueando, porque se ha buscado que el trabajo de expulsar a estas personas nocivas lo haga el Gobierno Federal y Estatal, pero sus operativos son de forma muy esporádica”.

Ayotitlán es una comunidad que ha padecido los embates del crimen organizado para evitar esa necesaria rebelión, y también ha habido presiones desde el Gobierno de Jalisco y el de Colima.

Un botón: la noche del 23 de octubre de 2012 un comando de siete u ocho personas que se trasladaban en una camioneta Suburban y una Lobo entró a la casa de Celedonio Monroy Prudencio, en la Sierra de Manantlán. Los agresores golpearon a su mujer y se llevaron al activista social.

Celedonio Monroy Manantllan

Celedonio era uno de los líderes que luchaba para frenar la tala clandestina y el saqueo de minerales. Días antes de su desaparición, Celedonio y otros indígenas de la comunidad fueron a los predios de Llano Grande y Las Crucitas a encontrar a un grupo de talamontes que estaban sacando cedro, primavera, tampiciran o granadillo, y rosa-morada.

Los indígenas les pidieron los permisos, los delincuentes sacaron las armas y las amenazas. Días después fue que llegó el comando por Celedonio, precisamente en un contexto donde el saqueo estaba generando un fuerte ánimo de rebelión en Manantlán.

Entre los años 2010 y 2012, como lo documentó la periodista Alejandra Guillén, hubo un boom de explotación ilegal de minerales y madera. El destino era muy claro: el puerto de Manzanillo para de ahí ser embarcada la mercancía a China.

La colusión entre delincuentes locales y traficantes chinos fue entonces muy clara.

Para hacer frente al despojo, los indígenas pusieron sobre la mesa la posibilidad de crear una policía comunitaria, como las que fueron surgiendo en diversas partes del país.

Entonces estaba muy fresco el recuerdo de lo ocurrido el 15 de abril de 2011 en Cherán, Michoacán, donde los indígenas se rebelaron para expulsar a los saqueadores de madera y desde entonces son ellos quienes defienden su territorio.

Pero en Manantlán las presiones del Gobierno de Jalisco para evitar la Policía Comunitaria, la desaparición de Celedonio Monroy, y la presión contra líderes comunitarios como ha padecido Gaudencio Mancilla, provocó que la comunidad, por cuestiones de seguridad, replegara sus intenciones de rebelarse en la Reserva de la Biosfera, que sigue siendo saqueada.

Más referencias:

Los nahuas de Ayotitlán, una historia de violencia y lucha por el territorio

Recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos 122/95

Desaparecen activista en la Sierra de Manantlán

Queremos ser los guardianes de Manantlán

Asesinados en Manantlán, recuento.

Sergio Hernández

Periodista desde 1997. Inició en el diario Siglo 21. Trabajó en Mural del Grupo Reforma durante 10 años, de 1999 a 2009. Ha laborado para la Revista Magis del ITESO, La Jornada Jalisco, REDD+. Es editorialista de temas ambientales en Señal Informativa Lagos, de la UdeG. Premio Jalisco de Periodismo 2012.

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