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Entre marchas y museos: Un siglo de actividad museística en la UdeG

En este 12 de octubre, cuando se conmemoran los 100 años de la creación de la Universidad de Guadalajara (UdeG), conviene recordar que la más importante institución educativa de Jalisco nació con un museo bajo su responsabilidad. Hoy alberga tres museos. 

Por: Eduardo Santana Castellón y Juan Nepote. Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara

“La Universidad de Guadalajara estará constituida por las siguientes instituciones: Escuela Preparatoria de Jalisco, Escuela Preparatoria para Señoritas y Normal de Jalisco, Escuela Politécnica, Facultad de Comercio, Facultad de Farmacia, Facultad de Ingeniería, Facultad de Jurisprudencia, Facultad de Medicina, con sus anexas; Departamento de Bellas Artes; Biblioteca y dependencias; Museo del Estado; Observatorio del Estado, y cuantas más instituciones afines se funden”. 

Ley Orgánica de la Universidad de Guadalajara, aprobada por el Congreso del Estado de Jalisco el 7 de septiembre de 1925

8 de octubre de 2025.-Los museos son de las instituciones milenarias más antiguas del mundo. Reflejan el profundo sentido de curiosidad que caracteriza a la especie humana. Han nacido asociadas a las ciudades, al poder, a la opulencia y a los “templos del saber” como las bibliotecas y las universidades. El primer museo en México nació a finales del XVIII en la Real y Pontificia Universidad de México. Hoy universidades como la UNAM y la Universidad de California albergan cada una más de 30 museos y galerías.

La Universidad de Guadalajara, a pesar de ser la tercera universidad más grande de América Latina y la segunda más grande de México, no se ha distinguido por tener muchos museos. En este 12 de octubre, cuando se conmemoran los 100 años de la creación de la Universidad de Guadalajara (UdeG), conviene recordar que la más importante institución educativa de Jalisco nació con un museo bajo su responsabilidad. Hoy alberga tres museos. 

El Museo del Estado de Jalisco
El Museo del Estado, cuyo nombre original había sido el de Museo de Bellas Artes, Etnografía y Enseñanzas Artísticas de Guadalajara, tenía para entonces una trayectoria de casi siete años, al haber sido inaugurado el 10 de noviembre de 1918 gracias al empeño de sus más importantes gestores: Jorge Enciso, titular de la Inspección General de Monumentos Artísticos e Históricos en la ciudad de México, y Juan “Ixca” Farías, “Inspector y Conservador Honorario de Monumentos”, nombrado por el propio Enciso. Ambos personajes eran muy cercanos al principal promotor de la creación en 1925 de la UdeG, José Guadalupe Zuno, gobernador de Jalisco. 

Como dependencia orgánica de la UdeG, y durante casi tres lustros, el Museo mantuvo un ritmo constante de actividades permanentes: una escuela de pintura al aire libre, exposiciones artísticas temporales, tertulias literarias, conciertos musicales, recitales de poesía, conferencias de divulgación científica, y montaje de obras de teatro, entre muchas otras. Pero, entre la vida turbulenta que experimentó la Universidad durante los años treinta y la novedosa creación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Universidad perdió su Museo.

En la coyuntura política de 1933 se llevaron a cabo los cierres de las instalaciones universitarias debido al conflicto entre los estudiantes socialistas, que posteriormente formarían el Frente de Estudiantes Socialistas de Occidente, y el grupo de estudiantes denominados “autónomos” con una tendencia conservadora y religiosa. La disputa estudiantil estuvo acompañada por protestas en las diferentes plazas públicas de Guadalajara, entre ellas las acontecidas en Plaza Universidad y la Plaza Agustín Rivera. El conflicto tuvo su momento más crítico cuando el 27 de octubre Enrique Díaz de León, primer rector de la Universidad de Guadalajara, tuvo que renunciar a su cargo. La consecuencia inmediata fue la clausura de la institución educativa el 28 de octubre de 1933 firmada por el decreto 3857 del Gobernador del Estado Sebastián Allende

El 27 de febrero de 1934 se publicó la reforma a la Ley Orgánica de la Universidad de Guadalajara y se advierte que el Museo del Estado ya no formaba parte de las instituciones universitarias, formalizando así la desvinculación de la institución cultural de la estructura universitaria. Posteriormente el Museo del Estado pasó a ser una dependencia del INAH.

A mediados de 1948, el propio Zuno, que durante muchos años apoyó al museo antes de que se denominara como tal, logró la participación de empresarios e intelectuales jaliscienses, para crear la asociación civil Patronato del “Museo de Guadalajara”. Su objetivo fue “procurar su mejoramiento” mediante el cuidado, conservación y fomento de la institución.

Finalmente, en 1974, se firmó un Convenio de colaboración entre el Gobierno del Estado de Jalisco y el INAH para el mantenimiento y administración del recinto museístico, y de paso se enunció la formación del Departamento de Antropología e Historia de Jalisco, con lo cual se dio origen al “Museo Regional Jalisciense de Guadalajara” que estaría vinculado a un Instituto Regional de Antropología e Historia del Estado de Jalisco.

Para esto recibió importantes donaciones arqueológicas y paleontológicas de Federico Solórzano quien decía: “La educación sin los museos se antoja como un todo al que le hace falta alguna de sus partes”). Con este episodio la UdeG perdió la oportunidad de desarrollar, desde sus inicios, una línea de trabajo museística integral y ambiciosa en ciencia, historia, artes y cultura.

Imagen de una de las salas del Museo del Estado en la primera mitad del siglo XX. Archivo Fotográfico “Memoria y Espejo”. Casa ITESO Clavigero.

Museo de Historia de la Medicina 
A través de los años varias dependencias universitarias, impulsadas por empeños prácticamente individuales de distinguidos profesores, agruparon diversas colecciones de ejemplares botánicos, zoológicos, de instrumentos médicos y de herramientas de laboratorio, entre otras.

Derivado de lo anterior, en el año de 1992, por iniciativa del Dr. Horacio Padilla Muñoz y en el contexto de la conmemoración del Bicentenario de la apertura de la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, se organizó un pequeño museo histórico en el Hospital Civil de Guadalajara. La Real Universidad de Guadalajara abrió en 1792 y el Hospital en 1794, dos años después

Simultáneamente se organizó el Patronato del Acervo Cultural del Hospital Civil de Guadalajara con el propósito de reunir objetos históricos que hubieran estado en oficinas, bodegas o en propiedad de particulares para su donación. Con el paso de los años los entusiastas promotores de este proyecto constituyeron formalmente la Asociación Cultural del Hospital de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde y Barriga”, A. C. y el 31 de agosto de 2006 abrió sus puertas, oficialmente, el Museo de Historia de la Medicina, ya con un trabajo museográfico más adecuado.

Desde entonces el Museo ha integrado proyectos de difusión del patrimonio histórico y cultural del Hospital Civil de Guadalajara y de la historia de la medicina. Sus visitantes incluyen escolares que acuden a visitas guiadas, hasta alumnos de servicios de salud, historiadores y público en general. También sirve de sede para reuniones de trabajo y elaboración de proyectos.

Se presentan conferencias de interés cultural a todos integrantes de los Hospitales Civiles e invitados especiales, incluyendo conciertos musicales, exposición de pinturas y obras de artes, ponencias históricas, homenajes y reconocimientos a personajes distinguidos. Las actividades del Museo también se llevan a zonas extramuros tales como los patios y pasillos del hospital civil.

Imagen del Museo de Historia de la Medicina. UdgTV Canal 44.

El Museo de las Artes 
Otro momento importante en la historia de los museos en la Universidad de Guadalajara se verificó el 10 de octubre de 1994, cuando se inauguró oficialmente el Museo de las Artes (MUSA) en el antiguo edificio de la Rectoría General, que desde ese momento se ha mantenido en permanente actividad. El MUSA representó una importante adición a los museos y galerías de arte emblemáticos que existían en la ciudad de Guadalajara como el Museo-Taller / Casa-Taller José Clemente Orozco, la Galería de Arte Moderno (hoy Museo Raúl Anguiano), Ex Convento del Carmen y el Museo Cabañas.

En el contexto de su creación, vale la pena recordar una anécdota de algo ocurrido en junio de 1994. Ese mes la Universidad de Guadalajara fue sede de uno de los eventos académicos internacionales más importantes del año en el país sobre biología y conservación de la biodiversidad: los congresos conjuntos de la Sociedad de Biología de Conservación, y de la Asociación de Biología Tropical.

La inauguración se llevó a cabo justo un día después de la gran marcha por el conflicto presupuestal entre la Universidad de Guadalajara y el Gobierno de Jalisco. El panel magistral de apertura contó con las intervenciones de las “vacas sagradas” de México en esas disciplinas- Arturo Gómez Pompa, Gonzalo Halffter, José Sarukhán, Julia Carabias y Enrique Jardel. Por este motivo, el Gobernador, Carlos Rivera Aceves, aunque hubiera preferido lo contrario, no pudo declinar el estar presente en el presídium a un lado del Rector General de la UdeG, por el alto prestigio del evento organizado por la Universidad.

En la conferencia de prensa, sostenida donde hoy es el Museo de las Artes, organizada por el primer autor de este ensayo, los periodistas aprovecharon la oportunidad para preguntarle al Rector General, Raúl Padilla López, sobre la próxima inauguración del Museo. En aquellos años se había inaugurado en el Metropolitan Museum de Nueva York la inmensa y excelente exhibición titulada “México: Esplendores de treinta siglos”, y estaba haciendo rondas por los museos de Estados Unidos.

Siendo los periodistas lo que son, después que Raúl Padilla habló de lo maravilloso que sería el nuevo MUSA, le hicieron una difícil pregunta que parecería lo pondría en aprietos: ¿El MUSA podría albergar la exhibición sobre los esplendores de treinta siglos de México? La respuesta obvia era un sencillo “no”, que obligaría a bajar de nivel las manifestaciones previas de grandeza sobre el nuevo Museo. Pero él hábilmente contestó: “Pocos museos del mundo tienen la capacidad para exhibir una exposición tan grande y compleja como esa. Pero el MUSA tiene la capacidad de orgullosamente exhibir en Jalisco una muy digna muestra de dicha exposición.”

En tres décadas el MUSA se ha consolidado como un nodo cultural con alto poder de convocatoria, con incrementos en la asistencia de sus visitantes y con una programación diversa y continua que va desde la fotografía y la arquitectura, a grandes exposiciones históricas o retrospectivas autorales. Su valor empieza con su edificio, que tiene valores intrínsecos arquitectónicos, históricos y artísticos. El edificio se proyectó en 1914 como parte de dos escuelas primarias —“Constitución” y “Reforma”— impulsadas por el gobernador Manuel M. Diéguez.

La primera piedra se colocó el 20 de septiembre de 1914 y la obra quedó a cargo del Ing. Alfredo Navarro Branca, aunque no se inauguró. Su lenguaje arquitectónico corresponde a un estilo ecléctico francés con detalles de art nouveau en la herrería y la escalera del vestíbulo. El inmueble tuvo dos grandes etapas de adecuación posteriores: primero, el arquitecto Aurelio Aceves realizó la siguiente de adaptación para que se utilizara como Palacio Legislativo. Lo que no se consumó. (De ahí la inscripción “LEX” en el frontispicio.)

Posteriormente, en 1937, el gobernador Everardo Topete asignó oficialmente el edificio a la Universidad de Guadalajara. El arquitecto Rafael Urzúa concluyó la adecuación como edificio universitario y José Clemente Orozco pintó (entre 1935 y 1937) dos frescos —El hombre creador y rebelde (cúpula) y El pueblo y sus falsos líderes (estrado)— en el hoy Paraninfo “Enrique Díaz de León”, donde se realizan las sesiones del Honorable Consejo General Universitaria, y donde se han tomado decisiones educativas y políticas más trascendentales en la historia universitaria.

En sus 31 años de existencia el MUSA ha logrado consolidarse como un referente cultural gracias a su acervo curado, su programa expositivo diverso y su capacidad de convocatoria. Actualmente mantiene una colección superior a 190 piezas —con obras de José Parres Arias, María Luisa González Aréchiga, Gabriel Flores y Estanislao Contreras— y custodia la Colección Grodman (439 obras). Además, suma cerca de 300 montajes en tres décadas. Entre sus exposiciones con mayor afluencia han destacado: Kahlo sin fronteras (2023) con 56,993 visitantes; Los modernos (2016) con 45,854; Los disparates de Goya (2018) con 44,295; y Remedios Varo La dimensión del pensamiento (2015) con 43,207 visitantes.

Ha desarrollado exhibiciones de primer rango, como Fábulas fantásticas. Colección Museo de Arte Moderno (2025) —artes visuales en técnicas mixtas (≈70 piezas entre collages, dibujo, escultura, estampas, fotografía, impresiones y pintura)— en colaboración con el Museo de Arte Moderno (MAM).

También de moda y diseño como Cristóbal Balenciaga (2016–2017) sobre el diseñador español pionero de la alta costura y fundador de la casa Balenciaga. Y hasta de producción cinematográfica como En casa con mis monstruos de Guillermo del Toro (2019).

En el 30º aniversario (2024), el museo organizó Revelaciones. Colección MUSA, con obras recien incorporadas, varias mostradas por primera vez. Asimismo, impulsa residencias artísticas —por ejemplo Tomar los muros. Artistas urbanos en residencia (2024)— que llevan el proceso creativo al espacio del museo. En 2025 desarrolla la residencia de Claudia Rodríguez, Ceguera voluntaria, co-creada con el público mediante talleres participativos y centrada en descubrimiento de un lugar de entrenamiento y exterminio de personas desaparecidas halladas en Rancho Izaguirre (Teuchitlán, Jalisco). Su inauguración está proyectada para el 24 de octubre de 2025. Estas prácticas muestran que el MUSA no es sólo un contenedor de arte, sino un actor activo en el tejido cultural local y regional. 

El Museo de Ciencias Ambientales
El 27 de octubre de 2023 el Honorable Consejo General Universitario dictaminó la creación Museo de Ciencias Ambientales (MCA), el más reciente en la centenaria historia de la Universidad de Guadalajara. Aunque sus exhibiciones aún no se fabrican y no ha abierto su edificio las puertas al público, sus actividades y propuestas innovadoras le han otorgado distinciones nacionales e internacionales. Al igual de lo ocurrido hace un siglo con el primer museo universitario, el MCA ha tenido una inmersión involuntaria en diversos procesos políticos estatales.

El MCA nació originalmente como un museo de paleontología que se ubicaría donde hoy se encuentra el MUSA. La historia temprana del museo y del Centro Cultural Universitario ha sido relatada por su impulsor, Raúl Padilla López (†), quien promovió la investigación científica, la difusión cultural y la conservación de la naturaleza en la UdeG.

El concepto original del MCA, ideado por Federico Solórzano (†), evolucionó: primero hacia un museo “del hombre”, luego hacia un museo de historia natural, hasta que en 2023 fue formalmente designado Museo de Ciencias Ambientales. El “Museo del Hombre” no alcanzó a crearse en la Universidad, y fue el Ayuntamiento de Guadalajara quien afortunadamente creó el Museo de Paleontología, ubicado en el Parque Agua Azul.

La gestación del MCA ha sido compleja. Aunque desde su diseño contó con asesores altamente especializados en disciplinas científicas, arquitectónicas y museísticas, un conflicto político entre la UdeG y el gobierno estatal entorpeció su avance. En agosto de 2021 el gobernador en turno del Estado de Jalisco, sorpresivamente anunció que recortaría 140 millones de pesos que el Congreso estatal había asignado para la construcción del Museo, proponiendo usar esos fondos para construir un hospital civil administrado por Universidad.

Dado que el recorte fue extemporáneo violaba la autonomía universitaria para controlar su propio presupuesto. Muchos especularon que el gobernador buscaba provocar conflictos internos entre médicos y ambientalistas universitarios. Pero su acción autoritaria en realidad los unió bajo el lema “¡Vamos por los dos!”. La Universidad entonces emprendió la defensa conjunta del museo y del hospital.

A partir de ese momento, el Museo de Ciencias Ambientales se convirtió en símbolo de una de las más acérrimas luchas por la autonomía universitaria que se han dado en el último medio siglo de historia universitaria. 

Las únicas dos luchas anteriores de magnitud similar fueron las respuestas universitarias que se suscitaron por dos eventos sin precedentes en la Casa de Estudios. La primera fue el asesinato del líder universitario Carlos Ramírez Carlos Ramírez Ladewig en 1975, que llevó a la Universidad a retirarle el doctorado Honoris causa al expresidente de la República, Luis Echeverría Álvarez, por considerar que tuvo algún grado de responsabilidad.

La segunda fue la irrupción en 1979 en el campus universitario de ciencias sociales y humanidades de un grupo con armas de alto poder. La Universidad atribuyó al gobierno del estado de Jalisco el violar la autonomía universitaria con represión. Esto ocasionó que el Consejo General Universitario rechazara negociar con gobierno estatal y lograra una interlocución directa con la Presidencia de la República. La estrategia fue exitosa, y la Universidad aumentó su autonomía política efectiva ante el gobierno nacional y logró una mayor capacidad de negociación presupuestal.

El recorte presupuestal al Museo de Ciencias Ambientales también constituyó una ofensa directa contra la autonomía universitaria. Esto dio origen a una lucha liderada por el Consejo General Universitario y la Rectoría General, con acompañamiento del principal promotor del Museo, Raúl Padilla López.

Estudiantes, personal académico y administrativo, así como la ciudadanía en general, fueron convocados para defender el proyecto. Esta lucha universitaria fue histórica en su duración, intensidad y amplitud de acciones:

·-Fue uno de los conflictos más prolongados en defensa de la autonomía universitaria (2.5 años).
·-Se entregaron al gobernador alrededor de 330 mil cartas y se reunieron más de 150 mil firmas ciudadanas.
·-Se organizaron más de 200 marchas, destacándose dos megamarchas en mayo de 2022 y noviembre de 2023, cada una con más de 100 mil personas.
·-La Universidad interpuso una controversia constitucional contra el recorte presupuestal ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN); Promovió también un amparo federal.
·-La Comisión Estatal de Derechos Humanos presentó otra controversia constitucional, defendiendo al Museo como proyecto que promueve los derechos humanos a la educación y a un medio ambiente sano.
·-La Comisión Nacional de Derechos Humanos sometió un amicus curiae en 2022 ante la SCJN en favor de la Universidad.
·-Un grupo de 24 destacados museólogos, científicos, escritores, economistas, periodistas y exsecretarios federales asociados a tres diferentes partidos políticos presentaron otro amicus curiae, subrayando la relevancia del Museo para promover los derechos humanos.
·-Más de 100 académicos y personalidades de biología, conservación, arquitectura, literatura y urbanismo de África, Asia, Europa, América Latina, el Caribe y Norteamérica firmaron cartas de apoyo para el Museo.
·-Los gremios sindicales de la Universidad pintaron dos mega-murales en la fachada del museo en construcción que denunciaban las acciones del gobernador. 


Fotos de la marcha organizada por la Universidad de Guadalajara realizada en noviembre2022. (Fotos. Comunicación Social UdeG, https://www.gaceta.udg.mx/mas-de-145-mil-personas-participaron-en-la-megamarcha-de-la-udeg/)

Las respuestas del gobierno estatal también fueron intensas:

·-Publicaron desplegados contra la Universidad, algunos firmados por los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) e iniciaron una acusación falsa contra el Rector General con intención de encarcelarlo. Esta iniciativa se frenó cuando, en marzo de 2023, el Rector divulgó en conferencia pública, ante el Honorable Consejo General Universitario, los planes que se estaban gestando.

Este conflicto generó una cobertura mediática sin precedentes: se produjeron varios cientos (¿miles?) de notas, reportajes, desplegados, videos y entrevistas en radio, televisión, prensa y redes sociales, tanto en Jalisco como a nivel nacional, durante sus dos años y medio de duración.

Tras el fallecimiento de Raúl Padilla en abril de 2023, quien padecía varias enfermedades y en su carta de despedida dijo: “…ya no soy útil como en otras coyunturas, sirvo más yéndome…”, y luego de que en febrero de 2024 el Congreso del Estado y el gobernador aprobaran una ley que asignaba a la UdeG un presupuesto constitucional equivalente al 5 % del gasto estatal —fortaleciendo así la autonomía universitaria—, la Universidad retiró su demanda constitucional.

Esto ocurrió apenas días antes de que el pleno de la Suprema Corte votara un proyecto favorable que le otorgaba la razón a la Universidad. Una vez concluido su cargo universitario como Rector General, Ricardo Villanueva pasó a ser Subsecretario de la Secretaría de Educación Pública federal. Hoy, con una relación de armonía con la nueva administración de Gobernador del Estado, Jesús Pablo Lemus Navarro, la construcción del Museo de Ciencias Ambientales sigue avanzando; aunque de forma lenta ya que durante siete años no ha recibido financiamiento etiquetado al Museo por parte del gobierno federal. 

A pesar de su inicio accidentado y de que aún no abre al público, este museo —el más reciente de la UdeG— ya ha cosechado logros palpables. Se elaboró un Plan Maestro con firmas nacionales e internacionales (Met Studio, Thinc Design, Alneu) y definió su función museística bajo una modalidad innovadora basada en la “modalidad mexicana de reservas de la biósfera”, inspirada en Gonzalo Halffter (†), colaborador con la Universidad.

Su propuesta museográfica adopta un enfoque temático centrado en la naturaleza no humana, con una perspectiva urbana y socioecológica inspirada en los trabajos de nuestro colega William Cronon, y de estudiantes del Doctorado Ciudad, Territorio y Sustentabilidad, así como de la carrera de Ingeniería en Recursos Naturales y Agropecuarios, ambas de la UdeG.

Participaron cientos de estudiantes, profesores y especialistas en discusiones para su diseño, entre los que destacan Silvia Singer, Jorge Wagensberg, William Cronon, Eduardo López Moreno, Enrique Jardel, Exequiel Ezcurra, Julia Carabias, José Sarukhán y Sergio Graf. El jurado del concurso arquitectónico internacional otorgó el diseño del edificio al prestigioso despacho noruego-estadounidense Snøhetta; siendo el Museo el primer edificio en América Latina de esta firma consideradas entre las más innovadoras a nivel global.

El MCA estableció como misión “comprender la ciudad e inspirar la conservación de la naturaleza que la sustenta, para catalizar transformaciones ecológicas y sociales en beneficio de nuestra comunidad.” Se distanció de la organización espacial y temática tradicional de los museos de ciencias naturales (biomas, ecosistemas, categorías taxonómicas) y se organizó en paisajes definidos según la intensidad cultural del uso del suelo.

Colocó al centro al paisaje urbano —la ciudad— como el hábitat más artificial que existe, generador de la destrucción y contaminación de ecosistemas naturales, y el que alberga la mayor densidad y diversidad humana e infraestructura en el planeta. Pero la ciudad es también donde más rápido ocurre la evolución cultural humana, y desde donde surgirán las soluciones innovadoras para superar los retos civilizatorios actuales.

Para comunicar esta problemática socioecológica, el museo toma del físico y museólogo catalán Jorge Wagensberg (†), querido amigo del Museo, la idea de que los seres humanos creamos tres tipos de conocimiento: el científico (para problemas “fáciles”), el artístico (para los más complejos) y el revelado (para los que parecen imposibles). Por lo cual, para la comprensión de nuestra realidad, le otorga importancia tanto a la matemática y la química como a la poesía y la música, y también a las cosmovisiones de diversas culturas. 

Desde que su modelo actual comenzó en 2009, Raúl Padilla y el Director del Museo acordaron que el equipo de diseño trabajaría “como si el museo existiera” y desarrollaría, en colaboración con los centros universitarios de la Red y con el Sistema de Educación Media Superior, todas las funciones sustantivas de la Universidad de Guadalajara (docencia, investigación, extensión, vinculación social, difusión de la cultura y divulgación de la ciencia) y recibiría apoyo para las funciones adjetivas (planeación, programación, presupuestación, evaluación y control).

Su modelo institucional configura una amalgama poco común de cinco tipos de instituciones:

·-Un museo transdisciplinario que integra historia natural, ciencia y tecnología, ciudad, antropología e historia.

·-Un laboratorio de desarrollo comunitario barrial.

·-Una extensión de las escuelas preparatorias con salones, laboratorios y un teatro.

·-Un instituto de investigación científica y

·-Un parque verde de acceso público gratuito.

El MCA y su equipo han recibido una docena de reconocimientos en diseño, innovación, conservación, divulgación científica, literatura e historia en ciudades como París, Londres, Nueva York, Ciudad de México, Toluca, Guadalajara y Puerto Vallarta. Claramente esto no se debe a sus exhibiciones —cuyos diseños se concluyeron hacia 2017, pero no han podido instalarse por falta de edificio. Lo que lo ha distinguido ha sido su programa Museo Sin Paredes.

Bajo dicho programa, el museo ha:
·-Elaborado diagnósticos y peritajes sobre contaminación, daños ambientales y sustentabilidad.
·-Diseñado y producido exhibiciones artísticas y museográficas presentadas en México y EE. UU. que han recibido más de 70,000 visitantes.
·-Ofrecido más de 100 talleres propios y en colaboración con iniciativas como Papirolas.
·-Promovido esquemas de gobernanza para espacios naturales.
·-Impulsado leyes y políticas en derechos humanos y medio ambiente.
·-Monitoreado la evolución del COVID-19.
·-Apoyado huertos urbanos en colonias marginadas.
·-Organizado congresos académicos, incluyendo el Coloquio de la Asociación Mexicana de Museos y Centros de Ciencia y Tecnología, y de políticas públicas nacionales e internacionales.
·-Contribuido al diseño de programas académicos para dos nuevos centros universitarios.
·-Iniciado un corredor de murales comunitarios públicos.
·-Creado dos premios internacionales de literatura y cine socioambiental que se ubican como los más longevos de su género en México.
·-Implementado iniciativas educativas y vocacionales en línea que han cursado más de 300,000 estudiantes.
·-Orientado tesis de posgrado en urbanismo sostenible.
·-Llevado el programa de divulgación de la ciencia Crónicas del Antropoceno —con podcast y columnas periodísticas— que, con la participación de 212 especialistas invitados, han alcanzado 50 ciudades en 49 países; ·-publicado 36 libros y artículos técnicos y de divulgación.
·-Impulsado cuatro convenios nacionales e internacionales de colaboración.
·-Promovido el papel de los museos como agentes de sustentabilidad urbana ante ONU-Hábitat y la UNESCO.
·-Aplicado ciencias ambientales y ciudadanas para localizar cadáveres en fosas clandestinas y personas desaparecidas, entre otras acciones.


Una sección del Jardín educativo del Museo de Ciencias Ambientales, en el Centro Cultural Universitario. Una de las sedes de las actividades del programa Museo sin Paredes.

Evidentemente, todo esto no es algo que el Museo haya hecho solo. Su éxito ha sido posible gracias a la valiosa sinergia de la Red Universitaria, también creada por Raúl Padilla López, que ha permitido múltiples colaboraciones con diversos posgrados y con el Laboratorio en Ciencia de la Ciudad. Esto ha sido posible gracias a la flexibilidad institucional universitaria que le permite al Museo trabajar para cumplir todos los propósitos sustantivos de la Universidad.

A partir de esta experiencia, el Museo ha tenido la distinción de ser invitado a exponer sus ideas en los más altos foros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como la COP de biodiversidad y el Foro Urbano Mundial sobre ciudades, así como en otros espacios internacionales destacados como el New European Bauhaus de la Unión Europea, el RedPop latinoamericano y la Conferencia General del International Council of Museums (ICOM). Foros donde presenta las propuestas de la Universidad de Guadalajara sobre cómo los museos del mundo podrían responder ante los retos civilizatorios del siglo XXI.


Detalles construidos del edifico del Museo de Ciencias Ambientales, diseñado por el despacho arquitectónico Snøhetta, actualmente en construcción.

A un siglo de la refundación de la Universidad de Guadalajara, sus museos, aunque pocos, testimonian una historia institucional rica en ciencia, arte y cultura, y también encarnan luchas contemporáneas por la autonomía, la justicia ambiental y el derecho al conocimiento.

En esencia, al recordar la historia de sus museos, desde aquel Museo del Estado de 1925, se narra la historia de la Red Universitaria. Pasando por el Museo de Historia de la Medicina y el Museo de las Artes, hasta el más reciente Museo de Ciencias Ambientales, estos espacios han reflejado no solo las prioridades académicas de cada época, sino también las urgencias sociales, artísticas, de salud y ambientales de sus contextos. Como el más reciente proyecto universitario en esta disciplina, el Museo de Ciencias Ambientales representa, en ese sentido, un proyecto paradigmático: es una apuesta por un museo “de lo vivo y el futuro”, transdisciplinario, profundamente enraizado en su comunidad y también proyectado hacia el mundo.

Su proceso de construcción —física, simbólica y colectiva— demuestra que cuando el conocimiento se vincula con la acción y el compromiso, y las ideas son compartidas y defendidas con convicción, se pueden superar condiciones de adversidad con la aspiración de construir un mejor futuro.

Redacción